Aprendí a quitarle al tiempo los segundos,
tú me hiciste ver el cielo aún más profundo,
junto a ti creo que aumenté más de tres kilos
con tus tantos dulces besos repartidos.
Desarrollaste mi sentido del olfato,
y fue por ti que aprendí a querer los gatos.
Despegaste del cemento mis zapatos
para escapar los dos volando un rato.
Me enseñaste a decir mentiras piadosas
para poder verte a horas no adecuadas
y a reemplazar palabras por miradas.
Y fue por ti que escribí más de cien canciones
y hasta perdoné tus equivocaciones,
y descubrí más de mil formas de besar,
y fue por ti que descubrí lo que es amar.
lunes, 23 de julio de 2012
domingo, 22 de julio de 2012
martes, 17 de julio de 2012
sábado, 14 de julio de 2012
jueves, 12 de julio de 2012
No sabes cómo, ni por qué, pero sucede.
Se filtra por los poros de la piel, por la ventana de las pupilas, por el laberinto de los oídos
Es ladino y contumaz, escurridizo y etéreo, hipnótico y contradictorio.
Te invade, te desafora, te descalabra, te descerebra.
Y lo que creías tú inexpugnable fortaleza de certezas y convicciones, templada con el mortero del escepticismo, las soledades, la decepción y el desatino, se convierte en un frágil castillo de naipes, capaz de desmoronarse con sólo un leve suspiro o un imperceptible susurro.
No hay antídoto, ni tratamiento que palíe sus efectos, estudio o reflexión que argumente y defina sus complejos y atávicos mecanismos. Tampoco la literatura, la ciencia o incluso la brujería han sido capaces de descifrar su origen y morfología.
Pero a pesar del vértigo, la incertidumbre y el desconcierto, darías un brazo por ese abrazo, un ojo por esa mirada, la razón por ese corazón.
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